Las donaciones del volcán que se canjean como alegrías

Mientras la actividad del volcán de Cumbre Vieja de La Palma sigue su curso, continúan aflorando nuevos datos científicos, comunicados públicos e historias estremecedoras en los medios de comunicación y en las redes sociales. Vivimos con el corazón en un puño por nuestros vecinos palmeros.

No hay víctimas humanas ni heridos hasta este momento, por fortuna. Todo lo demás podrá tener distintas soluciones o se generarán alternativas urgentes, sí o sí con el apoyo de las Administraciones Públicas ante la gravedad de la situación, para seguir adelante.

Y frente a la cara más triste, la de los efectos de la erupción en viviendas y fincas agrícolas de muchas familias que lo han perdido todo, yo quiero detenerme en otra cara emotiva relacionada con los gestos de solidaridad

Un menor recibe con alegría un puzzle donde permanecen los evacuados| Imagen publicada por Cruz Roja Española en Twitter

No dejemos de pensar en ellos, en los más vulnerables, los más pequeños. Yo particularmente no me los saco de mis pensamientos: ¿cómo lo están viviendo día a día? Algunos sin rastro de su vivienda, e incluso sin su colegio porque ha sido sepultado por el volcán, y sintiendo el dolor desgarrador de sus familiares rotos. Y con todo esto, ¿qué recordarán el día de mañana?

Es, por eso, por esa sensibilidad hacia los menores, por lo que destaco las siguientes imágenes de la entrega de unos juegos donados por parte de miembros de la ONG Cruz Roja Española. Reafirmo el contenido del tweet: las palabras en determinados momentos no son necesarias y sí lo son las acciones. 

Sigamos construyendo un mundo solidario, porque son muchas las empresas de pequeño y gran tamaño, así como particulares, que están respondiendo al grito de ayuda de los palmeros. Deseo que esto no sea algo puntual porque además la isla de La Palma necesitará ayuda continuada. Así lo expresaron los vecinos afectados a los Reyes en su visita: «No nos olviden».

No obstante, aprovechemos esta oleada de generosidad para que las empresas sean pistas de despegue de la acción humana. Que sean mayoría, de una vez por todas, las empresas comprometidas socialmente que empaticen con su gente, con lo que pasa en su entorno y con lo que pasa en el mundo.

Al final, los equipos humanos unidos y comprometidos generan la mayor de las fuerzas para alcanzar el poder de la resiliencia, pudiendo afrontar una adversidad tan brutal como la erupción del volcán de Cumbre Vieja de La Palma, que nos deja a todos atónitos y volviendo a sentir el respeto hacia la naturaleza que tristemente hemos ido perdiendo.

Las cosas impensables, ocurren. Los imposibles se podrían convertir mañana en una realidad.

La pandemia también nos ha dado la oportunidad de cambiar el mundo de puertas para adentro por otro transformado: más transversal, con mayor concienciación medioambiental y más humano.