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Volver a ponernos al día

Los tiempos están cambiando a una velocidad vertiginosa para las empresas. Lo que antes era nuevo (o comenzábamos a gestionar cambios hacia ello), parece que ya es permanente, como el trabajo remoto, la digitalización y la automatización. Nada es igual. Todo diferente, y seguirá evolucionando. Por consiguiente, necesitamos escuchar y conocer cada día más información de calidad, hoy más valiosa que nunca, sobre cómo está el mercado mundial laboral con los efectos de la pandemia.

“El 50%, de aquí al 2025, vamos a tener que volver a formarnos como profesionales”. Son datos de un estudio del Foro Económico Mundial argumentados por la Directora de Innovación de Highered EFMD Shared Career Services, Amber Wigmore, en la videoconferencia organizada por el Foro Nueva Economía, Nueva Empresa de la Fundación CajaCanarias.

La experta aconseja hacer un buen planning sobre dónde nos vemos en dos o tres años. La mentalidad de trabajo estable y seguro, haciendo las mismas funciones de siempre, es algo que ya quedó para la historia de las empresas.

Ahora las circunstancias han motivado a rodar por nuevas autopistas y, por tanto, las puertas de la jubilación no estarán abiertas de par en par a los 65 años como hasta ahora, porque las nuevas perspectivas son que casi “el 60% de los empleadores están de acuerdo en que los graduados deberían esperar a estar trabajando hasta los 70 años”.

Wigmore insiste en que necesitamos profesionales que desarrollen habilidades sociales y emocionales más sólidas siendo claves: la creatividad, en primer lugar, y a continuación le siguen el liderazgo, la comunicación, la autoconfianza y la adaptabilidad.

La ponente comparte que hay muchos casos de personas con más de 20 años de experiencia laboral y con formación cualificada en MBA, pero que lamentablemente no han encontrado su pasión. “Hay que estar abiertos a casar nuestras pasiones con las oportunidades que hay en el mercado”, incide.

Las perspectivas a las contrataciones

Más del 60 por ciento de los empleadores considerarán contratar personal a nivel de posgrado sin un titulo si tienen una certificación de la industria o micro-máster.  Según confirma Wigmore, hasta un 50% de las empresas están abiertos e incluso a contratar gente con programas de “auto-certificación digital”. 

Esto es polémico porque nosotros trabajamos para 700 escuelas de negocios, que tienen titulaciones de cuatro a cinco años o máster de uno o dos años, pero es interesante porque nos da una visión sobre cómo dirigir nuestro plan de carrera”, asevera.

Grabemos en la memoria los datos de la siguiente imagen sobre las disciplinas más valiosas para estudiar en los próximos cinco años.

Te invito a que desgranes todos los datos en la videoconferencia

 

“El destino es la suma de todas las decisiones que tomamos en la vida e incluso las que en su momento parecen insignificantes”. Es una lección de carrera de vida extraída del libro ‘El tiempo entre costuras’ y que ha resaltado Wigmore para concluir su enriquecedora videoconferencia.

¿Cuál es el equipaje del 2020?

Ninguno de nosotros imaginábamos lo que se nos avecinaba antes de que en nuestro país se declarara un estricto confinamiento domiciliario, en marzo de 2020. Y tan cierto como eso de que “de todo lo malo sale algo bueno”, es que la Humanidad saldrá reforzada tras este tsunami devastador e inesperado.

Aunque con otras palabras, esto es algo que nos dice el célebre psiquiatra Luis Rojas Marcos en una entrevista publicada en el diario El Español al comienzo del pasado mes: “Es muy importante poner el centro de control en el interior de uno mismo: saberse capaz de hacer algo, confiar en las propias habilidades, alimentarse de información útil, planificar, sentido del humor, ser solidario…”.

Ahora, a las puertas de salida de este intenso e inolvidable año del que todos guardaremos experiencias y enseñanzas vitales –y muchas otras que desecharemos sin darle ningún uso posterior–, me quedo con reflexiones positivas que quiero compartir en voz alta:

1.- Se ha producido una des-estigmatización del uso de mascarillas.

Hay colectivos de población, por sus circunstancias de salud, que en tiempos anteriores a la COVID-19 se han visto obligados a su uso bajo las miradas ajenas (y atentas, en ocasiones) de sorpresa, asombro o, lamentablemente, rechazo. Como ejemplo, el de los niños con cáncer. Es una tremenda desgracia vivirlo, es algo desgarrador sentir el sufrimiento de los menores afectados. Aquellos niños que antes se cohibían al salir a la calle con mascarilla, ahora ya no son foco de la mirada molesta, incomprensiva e insensible de quienes no saben lo que es esta enfermedad.

2.- La buena salud es la verdadera lotería de la vida.

AMA LA VIDA con alegría y las penas asúmelas sin miedo y con esperanza. “Cada día es una oportunidad para empezar. Cada día es tu cumpleaños”, Tenzi Gyatso (Dalai Lama). Esto que a nadie se nos olvide teniendo en cuenta en la vulnerabilidad del ser humano y tantas pérdidas de ciudadanos por la COVID-19 que ni tan siquiera tuvieron una despedida merecida para emprender el nuevo viaje.

3.- Tenemos a grandes profesionales sanitarios.

Ell@s han salvado vidas y todas sus demandas deben ser atendidas. Demandas que ni más ni menos son las carencias del sistema. No vale llamarles héroes, porque tampoco lo quieren. Son profesionales que requieren recursos para poder ejercer su oficio. Si les llamamos “héroes”, les obligamos a hacer mucho con poco –en algunos casos, casi con nada–. Y no se trata de eso, sino de atender las necesidades para que puedan cumplir con su estratégica e imprescindible labor. Se trata de Acción. Con esta pandemia sabemos todos sobre la obligatoriedad de inyectar recursos en Salud Pública y apoyar con financiación la I+D de tantos investigadores que cada día suman avances para todas las enfermedades. Y debe ser una PRIORIDAD para cualquier Gobierno, del color que sea: naranjas, azules, rojos, violetas o de otros colores complementarios que también saben “verborrear” en el hemiciclo.

 4.- Qué trascendente es la autosuficiencia de un territorio.

¿Qué debilidades tiene un territorio insular? Lo sabemos y la pandemia lo ha puesto de manifiesto aún más. Por eso, es vital poner en marcha e implicar a todos los sectores para desarrollar proyectos locales, tanto en un territorio peninsular o insular, la producción de kilómetro cero y sostenible.

5.- La conexión con la naturaleza.

Cuántos de nosotros deseamos en el confinamiento pasear y disfrutar de la naturaleza, respirar aire libre. El 2020 ha marcado un hito: ha generado una mayor concienciación por nuestro entorno natural. Hagamos cosas buenas a título individual y por parte de las empresas y organismos tanto públicos como privados aprovechen la oportunidad de poner en práctica los objetivos 2030.

Foto de Daria Obymaha en Pexels

 

6.- Hogar, dulce hogar.

Cuán de importante es nuestro hogar. La pandemia nos ha puesto en bandeja la reflexión de que la arquitectura debe estar al servicio del bienestar de las personas. Los edificios saludables, sostenibles y que ponen el foco en el wellness humano. El confinamiento nos ha removido todos los muebles y los enseres, hasta la cocina…

7.- Nuestro amor a la mesa, y a la sobremesa.

Hemos valorado aún más aquello que nos une: sentarnos en una mesa varias personas para conversar sobre lo divino y humano y disfrutar libremente de un buen café, una cerveza, una copa de vino y disfrutar de los platos elaborados con materia prima de excelencia. La covid-19 pese a las enormes pérdidas del sector de la hostelería nos ha hecho valorar esas cenas, meriendas o comidas distendidas.

Imagen de Gioele Fazzeri en Pixabay

 

8.- La solidaridad es posible.

La solidaridad de los ciudadanos y las medidas de tantas empresas en toda España en materia de Responsabilidad Social Corporativa, que supieron estar a la altura de las circunstancias. Esas que protegieron a los trabajadores durante y después del confinamiento, siendo conscientes de las dificultades de trabajar en el hogar con los niños sin colegios ni guarderías y se ayudaron mutuamente ambas partes, con compresión y reconocimiento porque hubo buenos resultados de productividad.

 

Esto me llevo en la maleta común (la de la sociedad) del 2020. En la mía particular, me llevo además determinadas reflexiones y con la pena de no haberme llevado otras que se quedaron atrás.

Estoy preparada para 2021. Para llenar la maleta de cosas buenas.

“En medio del duro invierno descubrí, por fin, que dentro de mi hay un ser invencible”, palabras del filósofo francés Albert Camus. 

¿Qué puede hacer tu empresa para un mundo mejor?

Las nuevas generaciones y los consumidores actuales toman cada vez más conciencia de sus hábitos. Nada es como antes. Las empresas que quieren perdurar, sin quedarse atrás, deben tener sensibilidad con el entorno que les rodea, e investigar qué cosas premian o castigan tus stakeholders o grupos de interés, tanto los internos como externos.

Tanto yo como otras personas con las que converso y practico el sentido de la escucha activa tenemos claro que si decides invertir tanto tu dinero como tu tiempo en algo, debe ser en cosas que aporten un valor diferencial. Y descartas continuamente otras por tener una visión de ir más allá, por tus valores y principios que en estos tiempos se agudizan más que nunca.

Los líderes, y no líderes, deben abrir su campo visual hasta el límite, hasta más allá donde no son capaces de ver por sí solos; por lo que les interesa encontrar a los profesionales idóneos que contribuyan a ampliarles su horizonte.

¿Y tu empresa qué intangibles aporta a la sociedad? ¿Qué suma al mundo?

Toma decisiones valientes y aporta valor por pequeño que te pueda parecer a priori; así tus clientes se podrán sentir identificados con la cultura de empresa, además de tu equipo entero. La deseada cuenta azul de resultados es fundamental, pero no lo es todo si se quiere construir algo solido del largo plazo.

Así lo hacen las empresas que son socialmente responsables, y que tienen un propósito presente en la mirada de todos los planes.

Captura de una formación de UN Global Compact Academy

Por ejemplo, cuando se hablaba hace algunos años de fomentar una Agenda 2030 y de los 17 ODS, pocos podrían ver este asunto como algo cercano. Pero lo cierto es que hoy en 2020 cualquier pyme, no sólo una organización de gran tamaño tanto pública como privada, podría seleccionar al menos algún objetivo y desarrollar acciones favorables de la estrategia que sella la ONU. Hazlo y cuéntalo.

Es una ventaja competitiva. Sí. Maximizar la creación de riqueza para la sociedad en la que se vive mejora además tu reputación. El no hacerlo pasa factura.

La directora de gobierno, cambio climático, regulación y privacidad, y vicesecretaria del consejo de Santander España, Alicia Muñoz Lombardía, en una entrevista para la revista Woman afirmaba que está demostrado que responden mejor a las crisis, incluida la crisis económica derivada de la Covid-19, aquellas organizaciones que cuentan con un propósito más allá de perseguir el cumplimiento estricto del presupuesto anual. Añadía que en lugar de tener una visión cortoplacista de cuenta de resultados contribuyen a que el crecimiento sea inclusivo y sostenible.

En los últimos días leí una entrevista inspiradora en elDiario.es de la bióloga molecular y directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, María Blasco, donde mencionaba que, además de avanzar en la batalla contra las células malignas y en materia de innovación, había implantado una Oficina de Mujer y Ciencia. A esto sumaba la iniciativa de que todos los seminarios y órganos asesores fueran paritarios. Y que todas las reuniones importantes no se celebraran después de las cuatro de la tarde para facilitar la conciliación familiar de mujeres y hombres.

Madre e hijo contemplan un barco en la playa.

¿Qué puede hacer tu empresa para un mundo mejor? ¿En qué contribuyes para el bienestar de las personas (tus clientes y trabajadores)? ¿Y en materia de gestión medioambiental o desarrollo sostenible qué estas haciendo?

¿Aplicas metodologías ágiles en tu día a día y sobre la gestión del cambio organizacional?

Están ganando las empresas que son más humanas, comprometidas, innovadoras, las ecológicas y digitales, tanto en mi propio kilómetro cero como a miles de kilómetros al otro lado del océano.

El momento de renovarse y renacer

Las empresas navegan ahora en un mar convulso y requieren dar respuestas rápidas ante una travesía que es muy incierta.

A la vista de lo que difunden los medios de comunicación a diario y con los datos que muestran las principales consultoras, la nueva situación requiere alta preparación, aplicar solidas estrategias y poner a prueba la capacidad real de resiliencia de las personas. Esto último es vital.

Últimamente veo mucho el término VUCA, en artículos de opinión y en las redes sociales, como soporte para entender que nos toca competir en un mundo volátil. De esto no hay duda. Empresarios y agentes sociales deben dar en la diana en la toma de decisiones sobre el futuro.

Un interesante documento de 34 páginas que parte de la encuesta realizada a 478 altos directivos y en el que tras el duro arranque de 2020, Accenture hace hincapié en que “este es el momento de renovarse y renacer”.

 

Informe completo de Accenture (pincha aquí)

Estas son las once claves que he extraído de la lectura del estudio ‘Acciones valientes en tiempos difíciles. COVID-19 y competitividad: Europa, ante una encrucijada’ elaborado y publicado recientemente por Accenture :

  1. Europa está perdiendo oportunidad tecnológica. Tenemos menos empresas tecnológicas y su capitalización media de mercado es menor frente al resto del mundo (EEUU, Asia-Pacífico y china).
  2. Más del 40 % de los directivos de los sectores de ciencias de la vida, medios de comunicación, servicios públicos, banca y software y plataformas creen que Europa tendrá una recuperación en «V», es decir, una rápida recuperación. En otros sectores como el turismo se producirá a otra velocidad.
  3. El planteamiento ante el nuevo panorama debe estar basado en “acelerar” tres áreas: el futuro del negocio, implantar innovaciones y practicar un ecosistema de entornos de colaboración.
  4. Las organizaciones deben asumir el cambio con una actitud innovadora para no descartar ninguna opción.
  5. Habrá especial sensibilidad por el cambio climático a lo largo plazo y “podría ser otra crisis como la de Covid-19”.
  6. Clientes responsables. El 47% de los clientes europeos harán compras más ecológicas, sostenibles y éticas.
  7. Atención: Construir marcas con propósito, así lo prefieren el 62 % los clientes europeos, un 54% de los norteaméricanos y un hasta 47% de Asia y Pacífico.
  8. Un 77% de los consumidores europeos destacan la salud entre sus tres grandes prioridades.
  9. Fidelización de clientes digitales. Los altos directivos europeos cree que la crisis brinda oportunidades para reinventar modelos comerciales y servicios al cliente.
  10. Mejorar la implantación de las tecnologías cloud y de la inteligencia artificial para conseguir ahorros de costes, agilidad competitiva y acelerar la innovación.
  11. Las bases de las plantillas están trazadas para el trabajo flexible, nuevos sistemas de gestión de personas, nuevas tecnologías que permitan el trabajo en remoto y desarrollo de nuevas habilidades.
Gráfico que dibuja el nuevo escenario vital para los negocios| Accenture

Una cosa es lo que uno dice…

Toda la vida he aprendido a fuego que se predica con el ejemplo. Pues bien, no sé qué está pasando en general en el mundo: no sé si es la desidia, la falta de moral o, en definitiva, las incoherencias del ser humano. ¿O es que la Covid-19 está trastocando también los circuitos cerebrales y esto hace que las personas actúen de forma diferente?

Me enseñó alguien sabio, del que he tenido la fortuna de aprender -qué gran verdad para reflexionar-  “una cosa es lo que uno dice, otra lo que piensa y luego lo que hace”.

¿A que conocemos muchos casos y situaciones cotidianas de la vida profesional y personal donde estas premisas no están unidas? Seguro que sí.

Yo últimamente no paro de sumar ejemplos. Tengo un listado.

Este lunes 20 de julio, después con del popular viaje fin de semana a Portugal de Fernando Simón donde se le ve sin mascarilla en el kiosko de una playa y que ha ocasionado una riada de criticas diversas entorno a su actividad surfera, con sus defensores y detractores, me encuentro otra curiosa situación.

Coincido con un destacado dirigente político para la historia de nuestro país, en el gimnasio. Observo con sutilidad. Me llama la atención que, pese a haber carteles que piden, por la seguridad de todos, que hagamos uso de un producto desinfectante para limpiar cada aparato tras nuestro uso, que en ningún momento el personaje lo haga y ni siquiera del gel hidroalcohólico.

¿Qué está pasando? Al menos, las personas que tienen cargos públicos o han estado en “la pomada mediática» están obligadas a ser coherentes, tanto en público como en privado. En cualquier lugar, en cualquier momento, son observados y son objeto de análisis y, por tanto, siempre deben dar ejemplo. Es el precio por estar de actualidad y, en especial, por ser un político que en algún momento pueda ser votado.

Infografía del Ministerio de Sanidad en la red Twitter

Por todo, por responsabilidad y por sentido común necesitamos construir una sociedad con coherencia.